GUÍA COMPLETA DE ALIMENTACIÓN SALUDABLE DURANTE EL EMBARAZO: NUTRE A TU BEBÉ Y A TI MISMA
Una de las mayores preocupaciones de las mujeres durante su embarazo o al enterarse de éste, es su control de peso para mantener una condición óptima durante cada mes, y recuperar rápidamente su figura ideal después del parto. Hablemos de prácticas y errores que cometen las mujeres durante su gestación.
«El embarazo es una etapa en la que las mujeres se debaten a diario con la duda de estar o no haciendo lo correcto para su salud y la del bebé.»
Durante nueve meses llevan la enorme responsabilidad de proveer las condiciones apropiadas a un ser que aún no conocen pero que parece haberse adueñado de todas sus emociones.
Además de los controles médicos requeridos, uno de los temas que más preocupan es la alimentación, pues las buenas o malas decisiones ya no solo repercuten en su cuerpo sino en el feto que tiene sus propias exigencias para alcanzar su óptimo desarrollo.
El internet, con su fuente inagotable de información, imposible de digerir y acatar, en muchas ocasiones se contradice, o simplemente es un “copiar y pegar” de información que se repite en muchos portales web.
Pero lo cierto es que las circunstancias de cada mujer, estilos de vida, antecedentes, cultura, gustos, creencias… nunca podrá adaptarse a indicaciones genéricas con la que se intenta abarcar al complejo mundo de la embarazadas.

Hay tantas historias como mujeres embarazadas.
Claudia llegó a mí con 8 semanas de embarazo. Estaba aterrada porque supo tarde de éste y había llevado muy mala alimentación debido al estrés de su trabajo. Con unos kilos de más antes de embarazarse, ahora le aterra engordar descontroladamente.
Elisa se sometió a una cirugía bariátrica un año antes de embarazarse. Aunque rebosa de felicidad, le angustia pensar que puede recuperar su antiguo peso. Quiere asegurarse de llevar un control alimenticio adecuado, sin negarle a su bebé los nutrientes requeridos.
Milena supo que estaba embarazada mientras hacía un viaje como mochilera por Europa. Cuando se comunicó conmigo me contó llorando que estaba paralizada y que no se atrevía a comer de la calle. Me pidió un plan de “emergencia” hasta poder regresar a su casa.
Alessandra está embarazada de su cuarto hijo. No tiene tiempo de hacer dietas especiales, pero teme quedar con sobrepeso, tal como ocurrió en sus últimos dos embarazos. El cansancio y estrés le están jugando en contra. Cree no poder complacer las exigencias alimenticias de todos.
¿Cuál es tu historia?
Tu embarazo es único, así como tu cuerpo, estilo de vida, emociones o antecedentes familiares. De nada vale compararte con otras mujeres embarazadas, por muy cercanas que sean.
Y aunque los casos que te he comentado no se parezcan al tuyo, puede que hayas identificado una preocupación común: la necesidad de controlar tu peso y llevar una dieta adecuada.
Y cuando te hablo de dieta, no significa que tengas que someterte a un régimen estricto, sino a adecuar tus comidas y porciones de manera que puedas cumplir con los macronutrientes requeridos.
No hay una dieta que se ajuste a todas las mujeres embarazadas, pues las porciones y combinaciones deben adaptarse a las condiciones y características de cada una, especialmente si tienen antecedentes de sobrepeso, diabetes, presión alta, desórdenes alimenticios, enfermedades cardiovasculares, u otras condiciones que pudieran sumar riesgos durante el embarazo o al momento del parto.
Aunque las dietas y recomendaciones que encuentres sean similares, puede haber sutiles diferencias que deba ser adaptadas a tu situación.
Es como aplicarte un color de base para maquillaje en el rostro: compras en la tienda uno que parece el adecuado, pero al aplicártelo en casa, adviertes de inmediato si es muy claro, u oscuro, o demasiado amarillo, o rosado.
Hay que encontrar el tono más adecuado para ti.
Lo primero
El embarazo puede tomar desprevenidas en medio de prácticas habituales que pueden no ser las idóneas para tu nuevo huésped.
Si ya cuentas con una prueba positiva de embarazo o tienes sospechas, toma estas acciones inmediatas:
– Suspende cualquier dieta estricta con la que pases hambre o te sientas débil. Tu dieta debe proveer todos los nutrientes, darte sensación de saciedad y proveerte energía. A continuación, consulta con un nutricionista para iniciar un nuevo plan.
– Si estás consumiendo pastillas para adelgazar u otros productos comerciales no recomendados por especialistas, suspéndelos YA, así te hayan jurado que han sido comprobados con embarazadas.
-Si has sido diagnosticada de diabetes gestacional, puedes estar enfrentando riesgos para ti y para tu bebé, por tanto, el control de tu glicemia (azúcar) en sangre debe partir de un especialista en nutrición desde ahora.
– Si normalmente recurres a la comida como distractor de tus emociones o para la ansiedad, busca ayuda desde ahora para gestionarlo, pues tu situación podría agravarse.
– Frena el deseo de descargar una “dieta para embarazada” en un portal web para reducir sobrepeso. Puede que funcione para algunas mujeres, pero no para ti. No es momento de experimentar.
Control de alimentación durante el embarazo
Lo ideal es que te realices un estudio minucioso de tu condición actual, a partir del cual se lleven los controles futuros.
Como especialista en nutrición para embarazadas, te aseguro que una sesión de diagnóstico pondrá sobre la mesa elementos claves que tal vez pases por alto pero que son relevantes para un buen desarrollo de la madre y del bebé.
Ejemplos de esto pueden ser: intolerancia a alimentos, tus comidas favoritas e irrenunciables, antecedentes médicos tuyos, familiares o de hijos mayores (como pudiera ser la aparición de alergias), situaciones emocionales difíciles, manejo de antojos, náuseas, reacciones inesperadas a alimentos, problemas gastrointestinales, consumo de vitaminas…
También interfiere en la alimentación durante tu embarazo, condiciones geográficas y climatológicas, o tu condición laboral que te exija, por ejemplo, comer a diario en el comedor industrial donde suele haber exceso de frituras, o que debido al trabajo en casa, la ansiedad te lleva a “picar” con ansiedad todo el día.
Puede que debas replantear las condiciones del viaje que ya tenías planificado desde meses atrás, pues ya imaginas la oferta abierta a comer sin los controles habituales de horarios o porciones.
Un buen acompañamiento te ayudará además a manejar situaciones sociales típicas, tales como las celebraciones de bienvenida al bebé o el deseo de tus seres queridos a consentirte, entre otras maneras, con alimentos no idóneos. Así pues, recibes cantidades ingentes de chocolates y dulces, o una provocativa bandeja de sushi que termina consumiendo tu pareja a escondidas para no provocarte.
Dieta durante el embarazo
Un embarazo exige un consumo variado y equilibrado de alimentos. Puedes y debes comer de todo, pero en combinaciones adecuadas, y estar atenta a las posibles reacciones que surjan, sin menospreciar síntomas inusuales, como alergias, malestar, rechazo, o deseo incontrolado de consumir algún alimento.
Así pues, durante tu embarazo deben estar incluidos los siguientes grupos:
–Vegetales. Consume verduras variadas y de diferentes colores, incluyendo verdes y amarillos, que además de su aporte nutricional, son colores asociados a la alegría, frescura, calidez. Así que tu plato será muy provocativo.
– Carbohidratos. Son alimentos hechos a base de trigo, arroz, avena, harina de maíz, cebada y otros cereales, así como leguminosas (frijoles, lentejas, habas, garbanzos, chícharo, edamames). Dale buen espacio a los integrales, pues disminuye la absorción de grasas y colesterol.
– Frutas. Consumirlas enteras y de preferencia frescas en lugar de batidos, jugos, en almíbar o deshidratadas. Evita la adición de endulzantes.
– Lácteos. Se recomienda el consumo de leche y sus derivados (yogurt y quesos) prefiriendo aquellos bajos en grasas, sin azúcar o endulzantes agregados y con alto contenido de calcio.
– Proteínas. Consume proteínas magras. Elige carnes bajas en grasa y también carne de ave. Varía tu rutina de proteínas: consume más pescado, frutos secos, semillas y leguminosas (frijoles, lentejas, habas, garbanzos). Evita pescados grandes por su alto contenido de mercurio.
– Grasas: son necesarias para la lubricación de tu piel, ayudan a absorber vitaminas, producen ácidos grasos esenciales y aísla su cuerpo para ayudar a mantenerlo caliente. Incorpora grasas a tu dieta con aceite de oliva, aguacate y semillas.
Dieta de preparación para el embarazo
Si planeas embarazarte próximamente, es una gran idea planificar tu dieta desde ahora.
Si estás por debajo de tu peso ideal, esto podría afectar el crecimiento del bebé, por tanto, es oportuno desarrollar un plan para que recibas a tu bebé en tu mejor condición física.
Con un nutricionista podrás determinar cuál es el peso adecuado, según tu estatura, masa corporal, historial de peso.
Si por el contrario, sufres de sobrepeso, podrían aumentar las probabilidades de presión arterial alta, diabetes gestacional o nacimiento prematuro, por lo que un buen control te aportará tranquilidad y seguridad.
Con un embarazo programado, se pueden incluir nutrientes que favorecen el desarrollo del bebé y que te permita la ganancia de peso adecuada en cada etapa de la gestación; analizaremos todas las variables que dependan de una buena alimentación y estado emocional adecuado.
Realiza una cita conmigo, y comencemos desde ya el plan dietético para tu posible embarazo y parto, de cara también a una lactancia exitosa.
Todo desde mi experiencia, con base científica y el mayor deseo de ayudarte a vivir una experiencia con alegría.
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